La derrota de Claudia



Ciudad de México.- Quienes conocen a Claudia Sheinbaum desde sus inicios en la política aseguran que siempre ha tenido de consejera a la soberbia. Ahora como jefa de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) bromean incluso con que la tiene contratada de secretaria particular.



El dato podría ser anecdótico, pero en la contienda interna por la dirigencia de Morena se hizo evidente.



Mario Delgado, nuevo presidente de Morena, leal a Marcelo Ebrard, como candidato buscó en varías ocasiones a la Jefa de Gobierno para ser recibido en el Antiguo Palacio de Ayuntamiento con el propósito de darle a conocer su proyecto e invitarla a la unidad.



A su llamado se han ido sumando diversos actores como el ex dirigente de Morena Alfonso Ramírez Cuellar, leal a Sheinbaum y Bertha Lujan.



Sheinbaum siempre mantuvo la puerta cerrada porque su apoyo estaba con el octagenario Porfirio Muñoz Ledo, la pieza que uso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para dinamitar una contienda que tenían pérdida de saque los llamados “puros”, que cada vez se sabe que son los reales “impuros” (lambiscones y corruptos).



Muñoz Ledo lanzó sus obuses que sólo terminaron por fortalecer a Delgado, quien no tuvo otro mérito que hacer política y alianzas con la militancia y actores políticos de Morena para lograr su avasallador triunfo en la tercera encuesta organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE). Dos a uno a Porfirio.



Uno de los peones de Sheinbaum, Héctor Ulises García Nieto, delegado en funciones de presidente de Morena, conocido como el nuevo H, optó por seguir la regla de Sheinbaum y también nunca quiso recibir a Delgado, nuevo presidente de Morena.



Delgado fue prudente y esperó hasta que tomó la decisión de hacer un evento en la CDMX con 14 diputados locales que se identifican con Ricardo Monreal y Andrés Manuel López Beltrán, quienes lo único que tienen en común es la animadversión de la Jefa de Gobierno.



Tras hacerse publica la reunión, los diputados fueron amenazados por García Nieto, un amigo de la Jefa de Gobierno y de Alejandra Barrales, quien fuera del círculo íntimo de Miguel Ángel Mancera, a quien demuestra odiar con odio jarocho. La amenaza fue clara: “ninguno de los de la foto estarán en la boleta de las elecciones de 2021”, dijo el nuevo H.



Hoy Sheinbaum y su peón, están derrotados y las amenazas sólo los dibujaron de cuerpo entero porque Delgado fue nombrado el presidente de Morena y ahora ellos serán los que tengan que tocar la puerta para ser atendidos. La Jefa de Gobierno será recibida, sin embargo, el nuevo H está en el limbo (sí existe para los agnósticos) porque los diputados amenazados y muchos otros militantes de Morena ya exigieron que se vaya por no ser un facilitador de acuerdos, como si lo era con Barrales, sino un emisario de la división.



Mario Delgado no hace falta que escuche esas voces, porque él mismo propuso en campaña que al llegar hará cambios en las dirigencias estatales donde haya elección en 2021.



Todos apuestan a que el nuevo H se irá a seguir los mandados de Sheinbaum salvo que caiga en sus manos un rayito de esperanza.



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El doctor en Derecho de la UNAM, Rafael Luna, nos hizo saber que no fue echado de la administración de Layda Sansores, quien ya dejó en los hechos el encargo en Álvaro Obregón por un nuevo hueso en Campeche, sino decidió renunciar al cargo que desempeñaba y en breve conoceremos su historia.



NOCAUT. Doña Patricia Ruiz Anchondo en lugar de atender la Procuraduría Social de la CDMX está ocupada las 24 horas en patalear por el triunfo de Delgado. Ya hay un expediente de investigación abierto porque en lo que va de su administración el programa social que maneja ha recaído sólo en sus empresas favoritas con adjudicaciones directas. En lugar de andar en la grilla debería de ponerse a trabajar porque un tufo de corrupción la persigue y saldrá pronto a la luz, entonces será doble su derrota. ¡Abrazos, no periodicazos!



  • Luis Eduardo Velázquez

    Luis Eduardo Velázquez

    Periodista especializado en asuntos de política y electorales. Con estudios en derecho, amante del boxeo, el café y la buena letra.