Lecciones 2020



Ciudad de México.- El 2020 ha traído al partido en el poder y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, golpes de realidad que les han demostrado que hay un país diferente al que existe en sus mentes, que si debieran llevar un etiquetado diría: exceso de soberbia.



En la dos elecciones de 2020, que fueron postergadas por la pandemia del Coronavirus que sigue sacudiendo la llamada cuarta transformación que impulsa López Obrador, Morena tuvo un fracaso e incluso una humillación porque fueron derrotados por el PRI, partido al que aseguraban haber sepultado el 1 de julio de 2018.



Los consejeros nacionales de Morena ya se sentaron para analizar el fracaso y repartir culpas porque la soberbia les sigue impidiendo ver que por falta de madurez política en dos años no han sabido construir un partido político bien estructurado que acompañe al Presidente y sus gobiernos como el de la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum.



No hay mucho que buscar, la realidad esta a la vista de todos y se explica en que Morena no tiene vida de partido en ningún estado, viven embolsándose las prerrogativas y las elecciones las quieren enfrentar sin invertir un sólo peso. Viven en el engaño porque en 2015 no les costó nada ganar y en 2018 la inversión millonaria ya estaba puesta en el López Obrador que construyó 12 años el PRD.



Quisieron aplicar la misma fórmula en Coahuila e Hidalgo y el resultado fue humillante porque no lograron si quiera tener cubiertas el 100 por ciento de las casillas, los candidatos no obedecían a los enviados del Comité Ejecutivo Nacional de Morena y jugaron solos, esperando ganar con la estampa presidencial. Pero no leyeron que López Obrador ya perdió popularidad y hay voto de castigo porque la economía no crece y diario se destruyen familias por el mal manejo de la pandemia.



Un dato que vale la pena destacar es que Morena debe poner atención en la designación de sus candidatos porque ahí está la fórmula ganadora.



José Ramón Amieva, ex jefe de Gobierno de la CDMX, dio una muestra de ello en su natal Mixquiahuala, Hidalgo. Pese a las resistencias de la militancia de Morena en la entidad, Amieva fue cauto y espero los tiempos para postularse, construyó un equipo de abogados, mercadólogos, encuestadores y realizó una campaña sobria y muy sólida.



El pasado domingo, Amieva metió en Mixquiahuala un marcador de seis a uno frente al PRI, lo que de paso muestra que no hubo tal elección de Estado. El asunto es evidente, Morena más un buen candidato gana, aún sin la figura de López Obrador. Para desgracia de Morena, su mejor candidato no fue un orgánico.



Mixquiahuala gana porque Amieva es un buen administrador, muy técnico y esmerado, que sin duda va a mejorar el índice de calidad de vida que ya es alto en la entidad.



Lo que sí deben revisar el partido y López Obrador es la operación de programas sociales federales porque los delegados estatales del Bienestar (mejor dicho malestar) están haciendo su agosto y por eso no se refleja en votos a Morena. En la CDMX ya hay expediente abierto de investigación a la delegada Cristina Cruz, quien afilió personas, no les ha llegado su tarjeta, pero el crédito ya fue cobrado. La evidencia de corrupción va a botar por el próximo año cuando empiecen a cobrar el préstamo hurtado.



Las elecciones de 2020 dejaron una gran lección a Morena y les va a pesar en 2021, una elección constitucional de gran relevancia, porque la oposición ya ganó lo más importante que es la percepción en las personas: ni el PAN, ni el PRI ni el PRD están muertos ni Morena tan vivo como creen, parece más un queso sin lactosa.



La oposición no perderá tiempo en decírselos porque ya vieron que en su estrategia van ¡requetebién!



NOCAUT. Sheinbaum no está oyendo los reclamos vecinales y va imponer obras de relumbrón en Chapultepec, Benito Juárez y Xochimilco, sumado a la extinción de Fideicomisos va a pagar una buena factura en las urnas el próximo año. Que no se sorprenda. ¡Abrazos, no periodicazos!

  • Luis Eduardo Velázquez

    Luis Eduardo Velázquez

    Periodista especializado en asuntos de política y electorales. Con estudios en derecho, amante del boxeo, el café y la buena letra.