ARTE Y CULTURA NOVOHISPANA, PRESENTES EN EL FESTIVAL BARROCO DE GUADALUPE
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ARTE Y CULTURA NOVOHISPANA, PRESENTES EN EL FESTIVAL BARROCO DE GUADALUPE

Las conferencias que cerraron el ciclo académico ofrecieron al público un vistazo a la educación femenina y la iconografía religiosa del barroco
El concierto Vivaldi Extreme fue el punto culminante de las clases magistrales que impartió el flautista Horacio Franco


Un auténtico viaje al pasado, hacia el esplendor de las imágenes conventuales, la música de los grandes compositores europeos y la vida cotidiana de la época novohispana, se ofreció al público que acudió a las actividades del Decimoquinto Festival Barroco de Guadalupe, en Zacatecas.

El viernes concluyó el ciclo académico coordinado por la doctora Consuelo Maquívar, investigadora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con el tema a€œUna mirada a las bellas artesa€, que conjuntó a especialistas que abordaron la iconografía y la lectura en el periodo barroco.

La primera de las ponentes, Elvia Carreño, estuvo a cargo de la conferencia Este amoroso tormento, el libro y la mujer novohispana, en la que analizó el rol que tuvieron los textos de doctrina religiosa y moralidad en la educación femenina de los siglos XVII y XVIII.

a€œLas mujeres tenían un papel de transmisoras de valores como la humildad y el recatoa€, por lo que sus preceptores escogían textos religiosos acordes con dichos conceptos y les prohibían aquellos vinculados con lo fantástico y románticoa€.



Pese a ello, comentó, las mujeres construyeron un público lector y, a la postre, asumieron roles de autoras, editoras e impresoras anteriormente vedados u ocultos bajo el anonimato. Un ejemplo es el de sor María Magdalena de San José, quien en 1727 editó en el Real Convento de Santa Clara de Jesús, en Querétaro, la obra Cítara Armoniosa, en cuya portada incluyó tanto su nombre como un grabado de su imagen.

Por su parte, la investigadora emérita del INAH, Consuelo Maquívar, presentó la conferencia Luz y tinieblas en la iconografía novohispana, centrada en el rol que, junto con la oralidad, tuvo la imagen (principalmente en lienzos de grandes formatos y cúpulas de templos) como herramienta de evangelización.

Refirió que aspectos como el uso de la luz fueron asimilados por los pintores del barroco para crear claroscuros donde mártires, vírgenes o el propio Jesucristo irradiaban luminosidad al resto de los personajes en escena; esto a través de la pintura misma, o tomando en cuenta elementos como velas o vitrales. Un caso emblemático, dijo, está en La Anunciación, óleo pintado entre 1700 y 1714 por Cristóbal de Villalpando (Ca. 1649-1714) que se resguarda en el Museo de Guadalupe.

Un fenómeno similar era el de obras como las glorias celestiales, cuya función era hacer que los fieles experimentasen, a€œal entrar en los recintos, la sensación de realmente contemplar a la Santísima Trinidad en el cieloa€, indicó respecto a ejemplos como La Gloria Celestial, de Alberto Durero (1471-1528) y El entierro del conde de Orgaz, de El Greco (1541-1614).

Acabadas las ponencias, el público se congregó bajo la cúpula, el altar principal y los pasillos del Templo de Guadalupe (ubicado a un costado del museo) para ser testigo del concierto conmemorativo del Decimoquinto Festival Barroco, denominado Vivaldi Extreme y dirigido por el flautista Horacio Franco.

Cofundador del festival y con una amplia trayectoria en escenarios nacionales como el Palacio de Bellas Artes, e internacionales como el Carnegie Hall de Nueva York, entre otros, presentó junto al clavecinista José Suárez y un grupo de jóvenes músicos zacatecanos, un repertorio de piezas para flauta sopranino, cuerdas y continuo; todas ellas del compositor italiano Antonio Vivaldi (1678-1741), más la obra Chaconne upon a Ground, de Henry Purcell (1659-1695).

a€œPara mí siempre es un honor estar en este Festival Barroco, de la manera que sea, ya sea como parte de la programación o como ahora, por una cuestión académica, pues es importante sensibilizar a la gente y contribuir a que la población de un lugar, en este caso Guadalupe, se sienta orgullosa de sus raíces y de museos como éstea€, declaró el también profesor del Conservatorio Nacional de Música.

Además de este concierto, Horacio Franco impartió, de manera gratuita, clases magistrales durante una semana (del 29 de agosto al 2 de septiembre) tanto a integrantes de la Orquesta Juvenil de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) como a músicos profesionales independientes. Respecto a ello, se dijo fascinado por la capacidad de sus alumnos y la recepción que tuvieron hacia sus enseñanzas.

Cabe mencionar que este magno evento estuvo presidido por el director del Centro INAH Zacatecas, Carlos Augusto Torres Pérez, y la directora del Museo de Guadalupe, Rosa María Franco, quienes además de agradecer la participación de Horacio Franco y el conjunto de músicos, resaltaron el papel que ha tenido la población guadalupense y zacatecana en general para impulsar y hacer crecer al Festival Barroco.


Publicado por: Equipo de redacción 2016-09-05 547
Tags: NacionalCentroInstitutoJoséHistoriaMuseoNuevaMúsicaCarlos

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