CELEBRAN A ÁNGEL GARCÍA COOK, UNO DE LOS ARQUEÓLOGOS MEXICANOS MÁS DESTACADOS

Fecha de publicación: 2016-10-11 por

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Cuando a Ángel García Cook, un hombre que ejerce la arqueología desde hace más de 56 años, se le pregunta cuál es su mayor orgullo, responde sin dudar que es a€œhaber encontrado los olotes más antiguos del mundoa€, una respuesta que entraña su manera de concebir esta disciplina, donde el hallazgo de un gran monumento como Coyolxauhqui no es más trascedente que el descubrir vestigios de maíz de 7,000 años de antigüedad.

Esa sencillez en su actuar le había servido de escudo ante cualquier reconocimiento que quisiera dársele, no obstante, en la antesala de lo que será su 80 aniversario en 2017, por fin accedió a ser celebrado por la institución a la que ha dado gran parte de su vida y esfuerzo, y donde ha cultivado infinidad de amistades entre colegas y alumnos: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la que es investigador emérito.

Este homenaje que se extenderá hasta el próximo miércoles 12 de octubre con la realización de varias conferencias que hurgan en los aportes del maestro Ángel García Cook, tiene como sede la planta alta del Museo Nacional de Antropología, donde transitaron varias generaciones de arqueólogos cuando ahí se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Diego Prieto Hernández, secretario técnico y encargado de la Dirección General del INAH, reconoció que la a€œvisión claraa€ de García Cook sobre los objetivos de la institución, así como a€œsu férrea disciplina, su trato amable pero firme, su gran capacidad de organización y su pensamiento lógicoa€ le han permitido desarrollarse en diversos puestos dentro de la misma, como fue en la jefatura de la sección de Arqueología del Departamento de Prehistoria, o las direcciones de Salvamento Arqueológico, de Monumentos Prehispánicos y de Arqueología, entre otros encargos.

El antropólogo destacó la importancia del trabajo desarrollado por García Cook en la región de Tehuacán-Cuicatlán, reserva de la biósfera que se ubica en los límites de Puebla y Oaxaca, inclusive desde sus inicios en campo, en 1961, al lado del maestro Richard S. MacNeish. Fue en las cuevas de Coxcatlán, San Marcos y Purrón, donde el equipo liderado por MacNeish recuperó más de 25 mil restos de 12 razas diferentes de maíz.

a€œEs conocida la importancia que tuvo el trabajo de MacNeish, porque más allá de realizar excavaciones en cuevas donde efectivamente se hallaron evidencias de la domesticación de varias plantas, entre ellas el maíz, se realizó una investigación integral que documentó una larga secuencia cultural, desde la Prehistoria hasta el Posclásico Tardíoa€.

a€œGarcía Cook también descolló en las investigaciones realizadas dentro del proyecto Puebla-Tlaxcala, auspiciado por la Fundación Alemana para .la Investigación Científica. De hecho, una buena parte de su bibliografía tiene relación con la arqueología de esta regióna€.

Estos componentes, cultural y ecológico, de la región Tehuacán-Cuicatlán, los cuales han sido ampliamente investigados y documentados por especialistas como Ángel García Cook, sirven a€”dijo el secretario técnico del INAHa€” para conformar un expediente que dé sustento a la inscripción de esta área en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como Bien Mixto.

Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH, y Morrison Limón Boyce, director de Estudios Arqueológicos, comentaron que si hay alguien que sólo puede ser descrito con el calificativo de a€œprofesora€, ese es Ángel García Cook, un arqueólogo integral y consecuente con la obligación de divulgar aquello que se explora, como lo demuestran sus más de 200 títulos entre libros y artículos, de los que sobresalen algunos que son fundamentales, como Análisis tipológico de artefactos a€”derivado de su tesis de maestríaa€” y La producción alfarera en el México antiguo.

Nieto de un minero de origen inglés avecindado en Huautla, Oaxaca; y oriundo de Teotitlán del Camino, ciudad oaxaqueña que hoy lleva el apellido de los hermanos revolucionarios Flores Magón, Ángel García Cook comparte su historia con quienes visitan la planta alta del Museo Nacional de Antropología, a través de fotografías personales y otras de sus andanzas profesionales que conforman una exposición montada como parte del homenaje que le realiza el INAH.

En las imágenes aparece junto a sus padres Justo García y Petra Cook, en otras, en compañía de sus hijos o de colegas al pie de alguna pirámide, sobre todo se le ve con su característico sombrero de palma en parajes agrestes, con cactos de fondo o dentro de cuevas como la de Coxcatlán. Entre esos sitios destaca Cantona, en Puebla, al que ha dedicado décadas de trabajo ininterrumpido.

Su labor a lo largo de 20 temporadas de campo le ha llevado a reconocer que Cantona, una ciudad prehispánica asentada sobre un derrame de lava, debió ser un espacio dedicado de forma casi exclusiva a la explotación y control de yacimientos de obsidiana, y de su transformación en objetos a gran escala, toda vez que su ubicación en una zona de heladas anuales y un suelo pobre, hacía casi imposible la producción agrícola.

García Cook, un hombre parco en palabras pero no en afectos, agradeció a todos quienes le han acompañado en estos 56 años de trayectoria dentro del INAH, sus muchos colegas y alumnos, entre ellos a Javier Martínez, Laura Castañeda, Cuauhtémoc Domínguez y Miguel Morales, artífices del homenaje. a€œEs para mí una gran sorpresa, me causa alegría y algo de consternación. Si me hacen un homenaje porque trabajo, creo que hay muchas otras personas que también lo merecena€, expresó con su habitual modestia.

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