LUZIANA DE ANTUÑANO: LA MIRADA QUE SALVA
turismo - 2018-06-12
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LUZIANA DE ANTUÑANO: LA MIRADA QUE SALVA


Un toque de frescura transforma nuestros días. Su poderoso influjo permite regresar sobre nuestros pasos para encontrar la esencia de la vida y recuperar elementos básicos de la existencia.

En la fotografía, la mirada fugaz, furtiva y precisa, recoge los detalles de un instante y los vuelve intemporales, preservándolos en el tiempo.

No en vano, Berenice Abbot, la estadounidense pionera de la lente, aseguraba que “La fotografía ayuda a las personas a ver” y en este sentido, la premisa se cumple en la muestra “Miradas” montada por Luziana de Antuñano en la planta alta de “Nolita”, un reconocido centro de gastronomía italiana, casi el cruce de Montes de Oca y Tamaulipas, en el corazón de la colonia Condesa, en la Ciudad de México.

En la ceremonia de corte de listón de esta muestra, Luziana tuvo una madrina de lujo: la excepcional mezzo soprano, Debbi Massiel, joven figura del Bel Canto en México y el mundo.

Con una visión directa, clara y objetiva, Luziana captura momentos memorables de su gran pasión: el mundo animal y al mismo tiempo, enfatiza su preocupación por el deterioro ambiental.

Así, de repente, una tortuga africana gigante, parece esconderse en su propia sombra en un intento por no perecer y pasar a engrosar la lista de especies extintas.

Desde su sensible y claro ojo avizor, nos presenta la imagen del guanaco o llama de los Andes, que, captado desde un inusual ángulo, pretende mimetizarse y pasar desapercibido a los ojos de los visitantes a una reserva, que encuentran en su reclusión espacio propicio para la broma o la anécdota.

Y más allá, la lente de Luziana expone, casi a ras de suelo, el justo instante en que un camello, se esfuerza por desaparecer y no convertirse otra vez en medio de transporte y objeto de diversión para otros.

Aves de ornato, monos y reptiles están presentes en esta muestra que no tiene mayor pretensión que hacernos voltear hacia aquello a que ya nos había alertado el pensador franco-alemán Albert Schweitzer: “No me importa saber si el animal es capaz de razonar, sólo sé que es capaz de sufrir y por eso lo considero mi prójimo”.

Una a una, las imágenes captadas por la lente de Luziana nos mueven a esta reflexión y destacan cómo las personas hemos convertido el mundo, en un infierno para nuestros hermanos menores, los animales.

No en vano, apenas a sus cinco años de edad, Luziana escribió e ilustró el libro, “Laura y el delfín rosado” y tiempo después se ha sumado a campañas pro ambientalistas como la destinada a proscribir el uso de popotes de plástico y combatir la contaminación de los mares con desechos plásticos, principalmente envases de PET.

Basta con mencionar que el delfín rosado, más allá de semejar un personaje de ensueño, es un pequeño cetáceo que habita en las aguas de los Ríos Amazonas y Orinoco, en América del Sur y es una especie casi extinta.

Y por si esto fuera poco, en esa visión de defensa del medio ambiente, hoy sabemos que en aguas del Pacífico del Sur existe ya una mancha flotante de plástico, casi del tamaño que tiene la República Mexicana y nadie parece hacer algo para frenar este ecocidio.

Desde sus “Miradas” y su propia historia personal, Luziana nos ofrece una visión esperanzadora que invita a poner manos a la obra y dejar de ser espectadores frente al deterioro de nuestro entorno.

En una especial coincidencia, “Miradas” nos remite a la vida y obra de otra mujer preocupada por la naturaleza y su aportación a través de esa maravillosa herramienta que es la fotografía.

Hablo de la británica Anna Atkins, considerada la primera mujer fotógrafa profesional de la historia y también una reconocida investigadora de campo en la biología y la biodiversidad.

Desde muy pequeña, Anna Atkins escribió libros que ella misma ilustró sobre el mundo animal, la ciencia y la naturaleza.

En esta confluencia con Luziana De Antuñano, “Miradas” ofrece un respiro a la esperanza y es una voz en el silencio que nos invita a hacer lo que esté a nuestro alcance para hacer la diferencia.

Desde su particular y peculiar punto de vista y desde la alegría de un ser humano feliz y creativo, Luziana nos comparte esta posibilidad de transformar, de construir y abrir puertas a un mundo mejor con la frescura de haber montado “Miradas” su primera exposición fotográfica.

El rasgo más destacado de esta creadora y artista mexicana de la lente es, que sólo tiene seis años de edad.


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